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Comer sobre un Volcán es de Dioses

Ceremonias Tradicionales y Ceremonias Novedosas

Del Trabajo realizado en la materia:” Planificación y Organización del Servicio”, presento la siguiente conclusión: Investigamos sobre una ceremonia  tradicional en la que tomé el tema sobre la influencia de las costumbres griegas comenzaban a influir en la cultura de las clases altas romanas. La creciente riqueza condujo a comidas aún más grandes y sofisticadas. El valor nutricional no era considerado importante: al contrario, los gourmets preferían la comida con bajo contenido de energía y nutrientes. La comida que se podía digerir fácilmente y los estimulantes diuréticos tenían gran importancia.

En la mesa se utilizaba ropa sencilla y la cena se realizaba en una habitación especial, que después sería llamada triclinio. Ahí, las personas se recostaban en un sillón especialmente diseñado. Alrededor de la mesa  tres de estos sillones eran acomodados en forma de semicírculo, para que los esclavos pudieran servir  fácilmente, y un máximo de tres personas se reclinaba en cada lectus. Durante la monarquía y la república temprana, sólo los hombres podían estar en un lectus. Sin embargo, en la república tardía y los tiempos imperiales, especialmente en la aristocracia, se permitía que las mujeres se reclinaran durante las comidas. Tradicionalmente, las mujeres cenaban sentadas derechas en sillas en frente de sus esposos. Había más mesas para las bebidas a los lados de los sillones. Todas las cabezas estaban orientadas hacia el centro de la mesa, con los codos izquierdos sobre un cojín y los pies fuera del sillón. De esta forma, no más de nueve personas podían cenar juntas en una mesa. Cualquier invitado adicional tenía que sentarse en una silla. Los esclavos normalmente tenían que estar de pie.

Los pies y manos se lavaban antes de la cena. La comida se tomaba con las puntas de los dedos y dos tipos de cucharas; la más grande era la ligula y la pequeña cochlear. Esta última se usaba al comer caracoles y moluscos, siendo el equivalente al tenedor moderno. En la mesa, se partían grandes pedazos para ser servidos en platos más pequeños. Después de comer un alimento se lavaban los dedos y las servilletas, máppae, se usaban para limpiar la boca. Los invitados podían traer su propio máppae para llevarse las sobras de la comida o pequeños obsequios, los apophoreta. Todo lo que no podía ser comido, como los huesos y conchas, era tirado al suelo donde los esclavos pudieran barrerlo.

Cocinando en el volcán  –  es la novedosa ceremonia moderna, la que se realiza en:

Lanzarote España: Allí se encuentra el restaurante El Diablo, que tiene la particularidad de tener una parrilla montada sobre un hueco en la tierra, del que proviene calor de origen geotérmico. Realmente caliente.

Nada más sabroso que una barbacoa cocinada con el calor de las entrañas de la Tierra. Esta es la deliciosa propuesta gastronómica del restaurante El Diablo, ubicado en el Parque Nacional de Timanfaya en Lanzarote, donde late bajo los pies del visitante el corazón de un volcán dormido.

Nadie viaja a esta isla sin dedicar al menos un día a recorrer la llamada Ruta de los Volcanes y degustar las delicias del restaurante El Diablo, insertado en un edificio circular de una sola planta, obra de César Manrique. Una amplia cristalera, también circular, permite admirar la sobrecogedora extensión de los interminables y desolados campos de lava. En el interior, domina el centro del círculo del edificio el llamado “Jardín muerto”, un pequeño espacio acristalado donde un tronco seco y el esqueleto de un dromedario. Anexo al restaurante se halla la cúpula abierta a cuyos pies se abre el pozo que sirve de cocina. Allí, sobre una inmensa parrilla, se despliegan las sardinas, el pollo y las “papas”. Todos los alimentos se cocinan con un sabor muy especial, abrazados por la caricia abrasadora del volcán. Los paisajes de los que los comensales pueden disfrutar mientras comen en el restaurante El Diablo no pueden ser más impresionantes. Muchos han descrito la experiencia como “comer en la superficie de la Luna o de Marte”, una sensación que se combina perfectamente con el sabor único de esta carne, verdura y pescado cocinados de forma tan curiosa.

Me pareció muy interesante el trabajo, ya que conocimos un poco más de Historia y también la cocina innovadora utilizando calor de origen geotérmico proveniente de un volcán.

Autora: Mirta Linkevicius

 

Fotografía

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