En toda la Provincia de Jujuy, pero sobre todo en los que forman la Quebrada de Humahuaca, los festejos de Carnaval adquieren tradiciones bolivianas, una de ellas es la presencia del diablo, quien baja de los cerros y se mimetiza con los pobladores que llevan trajes coloridos con espejos de miles de formas y tamaños, junto a mascaras y cuernos que permiten ocultar la identidad de quien participa.

Durante los meses de Enero y Febrero de cada año el carnaval es el gran protagonista de toda la Quebrada de Humahuaca, donde todos sus habitantes esperan este momento para celebrar y compartir lo que la Pachamama les dio como fruto de la tierra durante la época de cosecha. Sus tradiciones muestran un tiempo de bailes y coplas que combinan ritos de comunidades originarias de la región con elementos cristianos impuestos por los españoles hace más de 500 años.

El rito principal consiste en el Desentierro del Diablo denominado “Pujllay” por la sociedad prehispánica, quien simboliza el sol y es quien fecunda a la tierra Pachamama”. Pujllay significa alegría, diversión, fiesta y descontrol. Representado por un muñeco que simboliza la liberación de los deseos reprimidos. Es por lo tanto una especie de dios de la celebración y la lujuria.  El Diablo “Pujllay” es el alma de la fiesta y se cree que toma los cuerpos de quienes se animen a dejar de lado la rutina para hacer travesuras durante 9 días. También se encuentra presente durante estos 9 días la deidad de la Pachamama a quien se le agradece la fecundidad de la tierra y se le ofrendan comidas, bebidas, tabaco y un poco de todo.

El rito de Carnaval Norteño consiste en lo siguiente:

“Primero se pide permiso a la Pachamama para luego sacar de su boca al diablito bebé – un muñeco hecho de trapo-  Una vez que nace, baja del cerro cantando y bailando trayendo la alegría”

Tras ese momento, cada comparsa baila por las calles junto a sus acompañantes hasta llegar al salón donde se realiza un baile. El ambiente está impregnado de papel picado y harina, ramitas de albahaca, más la generosa oferta de bebidas espirituosas como la chicha y comidas tradicionales: empanadas, cordero, queso de cabra, tamales, humita y locro entre otras.  Al día siguiente las comparsas van por las calles y visitan las casas de sus simpatizantes. Una vez en la vivienda, el anfitrión recibe a los diablos carnavaleros y a todos los que acompañan a la banda con abundante comida y bebida. Ha llegado el” Domingo de tentación” donde se realizan fiestas en espacios grandes como el Polideportivo del pueblo. Las comparsas son diferentes entre sí y las hay con todo tipo de instrumentos como erkenchos, charangos, guitarras, cajas y bombos o instrumentos de viento como: trompetas, trombones, clarinetes, saxo, redoblantes.

Estas actividades continúan hasta el “Miércoles de Ceniza”, el primer día de la Cuaresma católica. La algarabía regresa el jueves, sigue el viernes y el sábado.                                      Después de nueve jornadas de fiesta, el demonio rojo, su alegría y travesuras dirán adiós hasta el año siguiente. Y se produce el “Entierro del carnaval “. Ese día, los diablos recolectan carnes, arroz, verduras, todo lo que el pueblo quiera darles para que sobrevivan el año que van a estar enterrados, pidiendo todo esto en las verdulerías, carnicerías y a la gente de las casas que quiera entregarle comida. Es muy fuerte verlo, porque el diablo no se quiere ir y por eso llora”. Para este ritual se elige la hora de la tarde-noche y ante la mirada de pocas personas, para elegir un lugar secreto para que el diablo descanse en paz hasta el próximo mes de enero del año siguiente. Así se despide el pueblo se despide de la alegría para volver a sus actividades cotidianas.

En Salta si bien el carnaval toma elementos del ritual jujeño, adopta características populares como corsos urbanos con sus comparsas barriales, con tradiciones folclóricas sumando picarescas coplas, bagualas, zambas y cuecas. En la ciudad de Salta, los corsos cuentan con la participación de comparsas, murgas, conjuntos artísticos, disfraces individuales y carrozas.

Durante el pasaje de las comparsas, que se expande por varias cuadras, se los puede observar saltando y danzando al ritmo de cánticos guerreros, simulando ser diablos, indios entre otros. Cada una de estas agrupaciones se identifica y armoniza con una copla y un símbolo, como la luna, el sol, una estrella o alguna figura animal, que modernizan cada año. Entre los participantes de estos corsos se encuentran las tradicionales comparsas de indios, como Los Siancas, Los Incas, Los Toncas, Los Teuco, Los Kamba, Civilización Huayra y Huayra Calpa.

Todo el mes de Enero en Cerrillos, una localidad ubicada a unos 15 Km. de la ciudad de Salta, a quien se la considera “Capital del Carnaval” es donde se realizan los “Corsos de las Flores”. Este pueblo salteño es famoso por sus bailes carperos, en los que se combinan los ritmos musicales más alegres con el folclore, la albahaca y los juegos con harina, agua y talco.

Entre las regiones que participan del carnaval salteño se encuentran los Valles Calchaquíes, el Valle de Lerma, Cerrillos, Iruya, Santa Rosa de Tastil y Tuyuntí, en el limite con Chaco.

En Salta se realizan los corsos con numerosas presentaciones de danzas propias y también danzas bolivianas como son los caporales, tinkus, diabladas. Esto por la proximidad de la frontera con el país Bolivia.

El Carnaval Puneño de San Antonio de los Cobres y Tolar Grande en donde las comparsas incluyen topada de comadres y concursos de copleros con caja es otra de las variantes de este carnaval que toma tradiciones típicas de festejo de cada localidad.

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