Es muy raro que un mexicano pierda públicamente el control emocional, a menos que se haya involucrado en un exceso de tequila. Contrario a lo que muchos creen, esto se debe a que hay dos cosas que no lo llevarán a ningún lugar en México: enojarse visiblemente y ser demasiado directo.
Las causas de su alto nivel de cortesía, su autocontrol, y la hospitalidad tan excesiva en sus servicios se remontan a una edad temprana; a los mexicanos se les enseña a no sentirse demasiado emocionados. Es un dicho común mexicano “El que se enoja pierde”.
Las normas culturales en la Ciudad de México implican un nivel de cortesía, al menos en un nivel superficial, que no se experimenta en otras ciudades de su tamaño. (25 millones de personas)
Un claro ejemplo, una simple solicitud de “Pásame la sal, por favor” funciona mucho mejor en la Ciudad de México si se expresa “Podrías pasarme la sal si eres tan amable” y seguido de un ‘Qué amable. Muchas gracias’.

Una de las causas es que las tradiciones de lenguaje respetuoso han sido transmitidas por las poblaciones indígenas del país (incluidos los aztecas, cuyos descendientes son los modernos nahuas), que luego se mezclaron con las tradiciones cortesanas de los españoles cuando Hernán Cortés y su equipo de conquistadores merodeaban por México en 1519.

“Los estilos de comunicación indirecta tienen que ver con la falta de confianza”, explica Patricia Gallardo Arias, profesora de antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). “En el caso de México, podría estar relacionado con la conquista y el clima político”.

Esto se puede ver especialmente en la Ciudad de México, que se encuentra en el centro del territorio Nahua, el centro del imperio Azteca. Para el turismo en esta ciudad, la cortesía resulta imprescindible para aquellos viajantes que quieran conocer la cultura mexicana, su patrimonio de la humanidad (la gastronomía) y su inconfundible hospitalidad.
El mal trato de los pueblos indígenas a lo largo de la historia del país es un tema delicado en la Ciudad de México, y las influencias del pasado aún se pueden ver hoy en día en la estructura social y el estilo de comunicación indirecta del país.
La cortesía en la Ciudad de México específicamente es una forma de establecer una barrera entre uno mismo y el mundo exterior. Eso combinado con un sincero deseo de no molestar a nadie.
No es para decir que todos en la Ciudad de México son “buenos”. Pero para una de las ciudades más densamente pobladas del mundo con una gran cantidad de problemas (desde la delincuencia hasta la escasez de agua, la corrupción hasta el tráfico), muchos viajeros se encuentran comentando que al menos aquí, la gente se toma el tiempo para ser empáticos, corteses, hospitalarios y hasta bromear.
Los que han estado en la Ciudad de México, afirman que mantener este nivel estricto de cortesía es un arte.

Fuente:

http://www.bbc.com/travel/story/20171126-in-mexico-city-pleasantries-help-keep-the-city-afloat

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