Inicio Turismo y Hotelería LENGUAS CASI DESCONOCIDAS, MANTENIÉNDOSE A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS

LENGUAS CASI DESCONOCIDAS, MANTENIÉNDOSE A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS

Cuando los judíos huyeron de España durante la inquisición, se llevaron consigo el lenguaje. Hoy el ¨ladino¨ refleja las trayectorias de las diásporas de los judíos sefaradíes, pero nos preguntamos, si podrá sobrevivir. Una anécdota relata que dos amigas, yendo a la sinagoga Ashkenazi de Sarajevo para asistir al servicio vespertino de Sabbath, por el área otomana de la ciudad, se cruzaron con un tanque de la Nato atravesando el rio Miljacka. Era el año 2000 y la Capital de Bosnia y Herzegovina mostraban todavía los restos de la Guerra de los Balcanes. Finalmente arriban al edificio de la sinagoga, con sus cúpulas en forma de cebolla, con su típica piedra color salmón en las paredes del frente y con imágenes de la Estrella de David en las puertas y dentro de la sinagoga. Cuando el lugar se llenó de las armonías del canto del predicador, se sorprendieron al escuchar ¨Adonaj es mi pastor. No mankare de nada¨, pensando que se trataba de español. Intrigadas por lo que estaban escuchando, se acercan a la esposa del cantante, preguntándole si se trataba de español a lo que ella les respondió que no era español sino ¨Ladino¨.
Otra lengua precolombina, náuhatl lengua del Imperio Azteca, se conserva intacta en Milpa Alta, ¨campo de maíz alto¨ en español, que es un pequeño pueblo de montaña, del que resulta difícil comprender que se trate de una parte de la ciudad de México. Si bien sus agricultores, se trasladan por carretera trayendo nopal, (cactus comestible) y mole (salsa tradicional mexicana) además de miel y tortillas frescas de sus casas y jardines para vender en mercados y en las esquinas de toda la ciudad, nada ha cambiado demasiado. Lo que solía ser conocido como tierras agrícolas distantes y aldeas nahuas ha sido lentamente cedido a la ciudad. Aunque es literalmente parte de la Ciudad de México, rara vez es visitada por otros residentes de la capital y menos por turistas extranjeros. Y aunque está oficialmente dentro de los límites de la ciudad, la gente de Milpa Alta mantiene su cultura y tradiciones como lo han hecho durante cientos de años. Mucha gente habla náhuatl y se sigue usando el sistema de milpa precolombino de rotación de cultivos, tiene una superficie de 27000 hectáreas, formada en un 50% de bosques, campos mayormente libres de pesticidas, regados por la lluvia y arados por caballos. Milpa Alta, es la más verde y menos poblada de los distritos de la ciudad de México. Un profesor e historiador mesoamericano, Galicia-Silva, da clases gratuitas de náhuatl a miembros de la comunidad, para inculcar y ayudar a mantener el lenguaje de sus antepasados. Sigue con su antiguo lenguaje y costumbres. Dentro de los bosques varias especies conviven armónicamente como ciervos, conejos e incluso hongos alucinógenos que dicen pueden «provocar locura¨ si no se cocinan adecuadamente. Muchos de los habitantes de Milpa Alta se dedican a preparar mole por lo que la región produce el 90% del mole que se consume en la Ciudad de México, pero ellos siguen viviendo como lo han hecho durante siglos, empleando técnicas agrícolas tradicionales para sus cultivos. Las tradiciones mesoamericanas todavía están en práctica, como los temascals, liderados por chamanes, que supuestamente tiene propiedades curativas y espirituales, y los lugareños en festejan los 365 días del año, con bailes tradicionales, peregrinaciones religiosas y mayordomías, (protección de un ícono religioso en la casa) y la celebración de una fiesta para la comunidad. La abuela de Galicia-Silva nació en la década de 1920 y fue monolingüe en náhuatl», mientras que su madre le dijo que necesitaba enseñar a sus hijos a hablar español, no al náhuatl. Su padre fue la última generación que aprendió náhuatl en la escuela y lamentablemente hoy en día, ya no es el lenguaje de la comunicación. Grupos de maestros y miembros de la comunidad reunidos con el gobierno de la ciudad en la década de 1980, fueron con la esperanza de exigir la enseñanza del náhuatl en las escuelas públicas, a lo que les respondieron que los estudiantes deberían aprender español como su idioma nativo e inglés, francés o alemán como segundo idioma, para aumentar las perspectivas futuras de empleo y educación. A lo largo de la historia colonizada de México, hablar una lengua indígena ha resultado ser una discriminación, inclusive hasta la actualidad. Galicia-Silva recuerda que le preguntaron en su universidad si era indio. Su padre siempre le había dicho que eran una familia de agricultores, la palabra «indio» nunca surgió. Hoy se identifica con orgullo como indígena; específicamente, como Nahua, lo siente como una obligación, para rescatar su identidad y pertenencia en esta comunidad.

Fuentes

http://www.bbc.com/travel/story/20181017-the-bosnians-who-speak-medieval-spanish

http://www.bbc.com/travel/story/20180705-in-milpa-alta-people-still-speak-aztec

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