Los individuos tienden a experimentar una satisfacción personal cuando se comunican e interactúan con amigos, parientes y otros a quienes conocen bien, con personas con las que se sienten a gusto. Pero los gerentes o jefes tienen, a menudo, que trabajar con otras personas, con las cuales no han establecido este tipo de relaciones, para lograr los objetivos organizacionales. Tal vez se den malentendidos que conduzcan a desacuerdos y conflictos y una falta de cooperación. Todo esto genera un clima de trabajo no saludable. Las personas se comportan con amabilidad y aparentan cooperar, pero, debido a que los problemas interpersonales que subsisten no han sido resueltos, la calidad de comunicación interpersonal es pobre.
Las personas somos diferentes y necesitamos entender la naturaleza de tales diferencias.
Uno, como individuo, tal vez cuente con una visión congruente del mundo, de la organización de la cual pertenecemos y de nuestro trabajo, pero actuamos en un ambiente en el que hay otras personas. Esta es nuestra disyuntiva. En realidad uno de los retos más grandes como administradores de comunicación es que las otras personas son diferentes.
Puesto que todos somos diferentes y nuestras percepciones son distintas, el proceso de comunicarse efectivamente con otras personas, en ocasiones, es bastante difícil. Cuando no hay percepciones, valores y juicios compartidos es poco probable que se dé una comunicación efectiva.
Para comunicarnos bien necesitamos conocernos a nosotros mismos y a nuestro marco de referencia, y ser capaces de valorar a otras personas. Sólo entonces será posible encontrar las mejores formas de interrelacionarnos.
Vivimos en un mundo globalizado en el cual todos estamos aparentemente comunicados a través de los medios masivos, Internet, el e-mail, los videos.
En cualquier tipo de trabajo existente es imprescindible en manejo de una buena comunicación entre pares, en especial para el mundo de los eventos. Es la base para conseguir cualquier objetivo exitoso ya sea del evento en si puesto en marcha como también para promocionarlo, difundirlo y hacerlo conocer de tal manera que asista la mayor cantidad de personas y se logre todos los objetivos de los organizadores. La información y las relaciones son la esencia de todo evento.
Un evento implica, como objetivo fundamental, establecer un vínculo de comunicación entre personas de diferentes sectores sociales, nacionales, extranjeros. Por eso, no sólo debemos preveer los aspectos técnicos, sino la convicción de que los asistentes deben retirarse del mismo sintiendo que han cubierto sus expectativas de intercambiar conocimientos y contactos. De esta manera considero de vital importancia el análisis de la organización de eventos desde el ángulo de la comunicación, ya que, podríamos decir, un encuentro entre seres humanos es un sistema generador de comunicación.
Muchos eventos se cierran con broche de oro en la voz de un invitado especial o dignatario que pronuncia un discurso. El orador sabio es aquel que habla y se dirige a las necesidades de sus escuchas, lo que es un signo de haber estudiado a sus clientes de manera intensa, logrando una conexión emocional con el público. Sus palabras comparten aspiraciones, sentimientos y creencias, y no tratan de mostrar nuevas ideas. Adicionalmente a la destreza que se puede alcanzar con el uso de las palabras, también existe el poder del silencio.
Así se organiza un evento con la pretensión de generar mensajes que puedan servir para enriquecer a los públicos asistentes.

Dejar respuesta