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deisetorquato Argentina – Brasil relación bilateral

Argentina y Brasil son los países más grandes de américa del sur y constituyen parte del Mercosur.

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR) es un proceso de integración regional instituido inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay al cual en fases posteriores se han incorporado Venezuela* y Bolivia, ésta última en proceso de adhesión. EL MERCOSUR es un proceso abierto y dinámico. Desde su creación tuvo como objetivo principal propiciar un espacio común que generara oportunidades comerciales y de inversiones a través de la integración competitiva de las economías nacionales al mercado internacional.

Además conforman el famoso paso de la triple frontera con vuestro vecino Paraguay.

La Triple Frontera (en portugués: Tríplice Fronteira) es un conocido trifinio internacional situado en el cruce de fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay, cerca de las famosas cataratas del Iguazú.

La importancia de las relaciones económicas entre la Argentina y Brasil prácticamente no se discute en ninguno de los dos países. Una investigación reciente entre la comunidad de política externa brasileña identificó a la Argentina como uno de tres países en los que “Brasil tiene un interés vital”. De igual modo, la opinión mayoritaria en una encuesta realizada en la Argentina colocó a Brasil en el segundo lugar en una lista de socios con los que la Argentina debería mantener las “relaciones más firmes y estrechas”. Sin embargo, estas coincidencias generales esconden visiones heterogéneas sobre los riesgos y oportunidades del vínculo económico bilateral.

Desde mediados de los ochenta las relaciones de Brasil con la Argentina dejaron atrás la fase de “competencia político-estratégica” y se concentraron en promover la agenda económica y las hipótesis de “cooperación y complementariedad”. Tanto el PICE a mediados de los ochenta como la creación del Mercosur en los noventa simbolizaron este cambio de dirección, que resultó en una importante intensificación de los vínculos económicos. Sin embargo, desde el cambio de siglo la agenda bilateral ha estado concentrada en administrar focos de conflicto económico y ha extraviado su sentido de dirección estratégica. Mientras que las relaciones entre los gobiernos se han estabilizado en un “equilibrio bajo”, el mundo de los negocios

(especialmente del lado brasileño) ha experimentado una importante expansión.

Este crecimiento de los negocios privados ha tenido lugar en forma paralela a la cristalización de una visión fragmentada sobre el tipo de vínculo deseable con la Argentina. Por un lado, el gobierno y algunos sectores empresarios con intereses en la Argentina o sensibles a la importancia política de la relación bilateral han practicado lo que en diversos medios brasileños se ha caracterizado como una combinación de “paciencia estratégica” y unilateralismo benévolo. En la vereda de enfrente, otros influyentes sectores empresarios han demandado más autonomía para las iniciativas brasileñas en el campo internacional y una respuesta más firme a las medidas de protección adoptadas por la Argentina. Como resultado, las visiones más optimistas sobre los potenciales beneficios de una relación más estrecha con la Argentina han perdido fuerza

Con Brasil no somos sólo somos socios: somos hermanos. Nuestro destino como pueblos y naciones están ligados en el mundo globalizado. Es imposible imaginar un futuro sin pensarse juntos. Analizar rigurosamente lo que sucede en Brasil hoy nos permite aprender para poder proyectar un futuro de progreso y bienestar, aunque no exento de desafíos y riesgos.

Desde 2003 hasta 2010, Brasil experimentó un período de crecimiento sin precedente, Era un país que el mundo observaba con admiración: democrático, con economía de mercado, extraordinarios recursos naturales, un amplio mercado interno y una gran cultura emprendedora.

Brasil, la Argentina y la región tienen una oportunidad enorme en varios sectores, pues el mundo necesita de sus productos y servicios. En la agroindustria esto es evidente. Pero no es el único escenario.

Frente al problema de la pobreza, la competitividad, el rol del Estado y de las empresas, Brasil, con sus logros y sus desafíos, nos refleja y nos desafía tanto como nos proyecta, da sentido y propósito a nuestras ideas y acciones. Brasil y la Argentina, dos países hermanos con pasados difíciles pero con futuros llenos de ilusión.

Por eso sostengo que esta relación tiene que seguir dando sus frutos y estar más unidos que nunca para estar entre los países más competitivos del mundo.

Fotografía

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