Inicio Comunicación S.O.S. ¡Tengo que tomar una decisión!

S.O.S. ¡Tengo que tomar una decisión!

Estuve trabajando durante tres años en una compañía, con un ambiente laboral confortable, con todos los procesos mecanizados a mi manera, para cumplir con todas las tareas asignadas en mucho menos tiempo del que la empresa destina para ello, eso de llama eficacia, y para mi, el restante es tiempo de relax. Luego de realizar todas mis responsabilidades hago un proceso de control para ver que todo esté bien. Cuando la evaluación está terminada y no contiene errores, el resultado buscado fue obtenido, eso se llama eficiencia. Claramente, para poder hacer todo eso, debo usar el sistema administrativo, formado por una red de computadoras y servidores que soportan y ejecutan un software diseñado para el registro de todo lo que allí sucede, sucedió o sucederá; y obvio que el nombre de esta herramienta es de esos postmodernos de la década del ‘90, cuando creían que en el 2018 los autos volaban, se llama “AS400” a través del cual mi jefa directa puede (entre otras cosas) supervisar mi trabajo. En resumen: la organización es compleja y está preparada para ello, que en este caso significa que con parches, caídas y aciertos, es un lugar próspero y estable en el que podría trabajar toda mi vida.
El conflicto llegó cuando, desde mi entorno inmediato, surgió una nueva propuesta laboral incompatible con el empleo actual. Me obligó a llevar a cabo un proceso decisorio donde debí contemplar todas las variables para evaluar realmente qué camino tomar. Por eso enfrente los costos y beneficios. Para que sea más comprensible voy a explicarlo así: cuando estamos hablando de costos directos, son los que se pueden asignar rápidamente a la operación y por el contrario, los indirectos no son tan fáciles de asignar, o les cabe un porcentaje que no tiene forma de calcularse con exactitud. y el beneficio es, por así decirlo, el rédito extra que se obtiene a cambio. -A- es mi trabajo actual. -B- el nuevo empleo. En mi caso tuve en cuenta estas variables:
-A- está a 2 kilómetros de mi casa y voy en bicicleta. -B- está a 4 kilómetros y debo usar el transporte público para ir, ya que la indumentaria necesaria para trabajar no combina con la bicicleta, es decir con el boleto de colectivo a $14,75 usando 2 pasajes por día, yendo a trabajar un promedio de 22 días al mes, es un total de pesos 649 de gasto fijo y directo para dirigirme al nuevo empleo.

-A- ofrece estabilidad a lo largo del tiempo, lo cual es un beneficio, pero muy bajas posibilidades de crecimiento. -B- en cambio, ofrece un puesto en mi área de estudio, lo que es un beneficio, pero la proyección a largo plazo es incierta.

-A- brinda un uniforme, que debo llevar siempre para no ser sancionada, no existen los fines de semana lluviosos como excusa. -B- no posee uniforme por lo cual tengo que hacerme de la indumentaria necesaria para la ejecución de mi puesto, suponiendo que un outfit promedio sale $4000 y que siempre deberé mantener actualizado podemos decir que serían gastos mensuales, pero al mismo tiempo no se lo puedo asignar únicamente al empleo ya que tendrá múltiples fines y también lo usaré para vestirme diariamente fuera del ambiente laboral. En este caso decidí asignar el monto de $2000 de vestimenta como un costo indirecto .

-A- Tiene horario fijo. -B- posee horarios flexibles a mis necesidades, lo que es un beneficio

-A- dispone de un puesto que es finito a mi horario de salida laboral. -B- puede llegar a necesitarme cualquier día, a cualquier horario, lo cual es un costo variable ya que dependerá de la cantidad o el surgimiento de conflictos, entonces es un costo directo, pero variable a la vez.

-A- y -B- ofrecen misma remuneración.

-A- es una organización con muchos empleados y subsistemas, por lo cual tengo un entorno directo muy variado, que a veces puede tener conflictos a nivel informático y humano, que además posee una cultura organizacional formal muy firme, que ya está incorporada en mi identidad. A la vez -B- ofrece un trabajo bastante solitario, con una cultura inestable, debido a que está en período de formación, que todavía no la he experimentado.

Una vez que tuve en claro el problema, a través de un ejercicio simple de comparación de cualidades tuve la posibilidad de evaluar y elegir dentro de mis posibilidades que eran: permanecer en -A- o cambiar a -B-.Con la decisión tomada solo me quedó ponerla en marcha.
Este análisis no logra estipular cuál es el camino correcto, pero brinda un panorama de algunos gastos y riesgos que habrá que afrontar para obtener ciertos beneficios.Nosotros, como seres sociales, todo el tiempo estamos tomando decisiones, cada quien con las herramientas que posee. Es recomendable que se desarrollen este tipo de análisis para apoyar el proceso, aunque muchas veces el resultado sea menos alentador que uno, o todo lo contrario. Es real que, pudiendo evaluar la mayor cantidad de variables, lograremos mayor fidelidad, siempre y cuando estas sean confiables; si no lo fueran, restarian exactitud al análisis. Cuando es realizado por una empresa, los datos vienen de múltiples fuentes para ser procesados. Cuando uno lo realiza de forma personal y es su propia fuente de información para realizar una lista de pros y contras, la incorporación de variables está sujeta a los propios criterios de inclusión o exclusión, puede pasar que tendamos a ser más benévolos con una u otra alternativa según nuestra simpatía;pero debemos evitar nublar el proceso, ya que la resolución final estará en nuestras manos, y si no perseguimos la objetividad, pierde sentido el esfuerzo de confeccionar un análisis..
Cómo podemos ver, existen recursos que están destinados a la operativa de una organización pero que al adquirirlos, son de gran valor al implementarlos en la vida diaria, personal, profesional, y que podrían ayudarnos en situaciones venideras.

Por Guadalupe Daniela Mendive Serrano

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