En la época prehistórica en un principio el hombre se alimentaba de bayas, frutos, raíces, hojas y tallos. Después aprendió a cazar, con lo cual pudo sobrevivir desde el paleolítico y sobre todo en épocas glaciares.

En la grandes civilizaciones (Egipto-Roma-Grecia) se comenzaron a usar las especias para diferentes fines, los griegos por ejemplo utilizaban las especias y hierbas aromáticas en su medicina y cocina.

Hipócrates, padre de medicina, escribió tratamientos curativos de algunas hierbas y recomendaba su gran cuidado en la recolección, secado y preparación.

Aristóteles, siglos mas tarde, dio consejos sobre como preparar las aves, pescados, ganado y piezas de cacería, cambios de aroma, sabor y textura que le confieren los alimentos a las diferentes especias y hierbas aromáticas.

Aristóteles inspiro a su discípulo Alejandr Magno que durante sus conquistas saqueo frutos, especias y plantas aromáticas y fundó Alejandría, puerto que llegó a ser el centro comercial más importante.

Teofrasto, alumno de Aristóteles escribió poemas sobre el arte de la cocina y lo llamó gastronomía, quien fue el primero en utilizar el termino.

Los Atenienses acostumbraban invitar a familiares y amigos para compartir la mesa vespertina. Sus invitados se acomodaban en divanes en el lugar que se preparaba para ese fin y una vez finalizada esta se realizaba una animada conversación la que llamaban “SIMPOSIO”, palabra proveniente del griego que significa “BEBER JUNTOS”, por lo que obviamente la conversación iba acompañada de algún licor.

La cocina romana a lo largo de la historia ha sido famosa no tan sólo por sus manjares, sino también por la presentación de sus mesas, por sus flores sobretodo las rosas, por los espectáculos que se hacían durante las cenas.

El origen de la restauración se produce en Francia. Los franceses eran aficionados a las bodas campesinas y meriendas campestres, pero este carácter festivo adquirió refinamiento al entrar en contacto con las costumbres romanas.

Durante el siglo XIII (España) la mesa se componía de la siguiente manera: la del rey estaba bajo un dosel (especie de monumento), los nobles y los caballeros en mesas apartes, los escuderos en otras, las damas comían separadas de los hombres. Esta separación de sexos continúa hasta el siglo XV.

Cocina Conventual (Cocina de convento): los monjes entendían a la austeridad en cuanto a la calidad de los platos servidos, pero no en cuanto a su cantidad, sus comidas consistían en pan abundante, huevos 3 por cabezas y las raciones de vinos eran abundantes.

La comida elegante fue introducida por una italiana de 14 años de edad, Catalina de Medici, que en 1533 se casó con el que sería el rey Enrique II de Francia.

Catalina nació durante el Renacimiento italiano y era famosa por celebrar elegantes banquetes, servidos en mesas adornadas con costosos adornos de plata y delicadas vajillas. Más de cien cocineros elaboraban una variedad de delicias, que fueron la base de lo que ahora se conoce como cocina clásica.

En el año 1765 se creó en Paris el que se reconoce como “El Primer Restaurante”, el cual proporcionaba a las personas luego de un día de trabajo un “CALDO” fortificado que tenía como objetivo que estos recuperaran las energías y fuerzas para seguir trabajando al día siguiente.

Este establecimiento recibió el nombre de “BOULANGER” quien fue el creador de este tipo de establecimiento.

Fue Antonio Beaullivier en el año 1782 quien comenzó a utilizar el sistema que hoy se conoce como “MENÚ”.

La comida de Buenos Aires está particularmente influida por la española, la italiana y la francesa. Pero cuando se habla de la cocina española, no hay que soslayar el sello que dejó en la gastronomía hispana la de los árabes. Los pucheros, los guisos, los dulces, las empanadas, el uso de la canela vienen de la influencia árabe que se filtró también en la cocina italiana del sur, por la invasión y la ocupación musulmana de Sicilia, que duró desde el siglo VII hasta el XI. La herencia española se hizo sentir en todo el país y, en parte, es lo que constituyó la comida criolla.

La inmigración masiva de los italianos a fines del siglo XIX y principios del XX hizo que los gustos peninsulares sumaran nuevos platos a la comida casera. Por supuesto, la carne era la base de la alimentación. En las casas de clase media, cocinaban las mujeres.

La separación de hábitos culinarios era muy curiosa. Siempre se dijo que la Argentina era un crisol de razas y es cierto. Pero existían hábitos muy acendrados e íntimos, y hay pocas cosas tan íntimas como la cocina, donde las mezclas se fueron haciendo lentamente. Se habían importado y conservado los sabores de la tierra de origen, quizá como una forma de la nostalgia y de defensa contra todo lo que era difícil por extraño, por nuevo. Pero había familias que rechazaban ciertos platos o ingredientes muy característicos de otras comunidades.

En los restaurantes se encontraban los mismos platos que en las casas, pero en los grandes establecimientos triunfaba la comida francesa. Todavía Francia era un país que dictaba la moda y las reglas de la elegancia. La cocina internacional se manejaba con un vocabulario francés.

El primer gran asentamiento de la cocina italiana en el país tuvo lugar en la ciudad Capital más precisamente en el barrio de La Boca. Desde allí se desparramó por todo el territorio nacional una lista interminable de ingredientes y hábitos gastronómicos.

El asado es una costumbre posterior a las pastas, su popularización se verifica a partir de la década de los 50, simultáneamente con la aparición de las barriadas suburbanas en los alrededores de Buenos Aires y ciudades provincianas.

Durante los años 60 hubieron muchos cambios, y en Argentina comienza a verse la influencia de Estados Unidos. Comienza a instalarse la hamburguesa con papas frita.

El orgullo local quedaba reducido a los mejores bifes de chorizo del mundo, y todo ese sentimiento empezó a ganar fuerza justamente porque en Europa y en los Estados Unidos ya se estaban dando los primeros pasos de la internacionalización gastronómica.

En la década de los 80 algunos cocineros se animaron a nuevas innovaciones y abrieron algunos restaurantes de catálogo.

Hoy en día en la gastronomía Argentina podemos ver todas estas influencias de distintos países, como también la influencia de la globalización que ayudó a ampliar el menú gastronómico del país, logrando que se pueda disfrutar de una gran variedad de platos.

 

Bibliografía: https://alimentacionccd.files.wordpress.com/2009/04/introducciongastronomicamundial1.pdf

http://www.oocities.org/tangomilonguero64/pagina29.htm

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