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Icmesa (Industrie Chimiche Meda Società) – Seveso

En 1976, se produjo un accidentre industrial por la ruptura de un reactor en la planta Icmesa (Industrie Chimiche Meda Società), ubicada en Seveso, Italia. Como consecuencia de este hecho, se produjo la emisión de sustancias toxicas, principalmente dioxina (TCDD), formando una nube que produjo numerosos intoxicados, muertes de animales y daños muy graves en cultivos, suelo y medio ambiente.

A partir de 1969, Icmesa comienza, por medio de una reacción tipo “batch”, a producir de manera creciente triclorofenol (TCP) para la fabricación de pesticidas y plaguicidas.

El TCP se fabricaba a partir de 1,2,4,5-tetraclorobenceno por reacción con sosa cáustica en presencia de etilenglicol y xileno y a unos 160-200 ºC. La reacción es fuertemente exotérmica a presión atmosférica y el calor generado se retiraba evaporando el disolvente que retornaba al reactor. Terminada la reacción, se añadía ácido clorhídrico para fabricar el TCP.

En 1976, siete años después de que Icmesa comenzó a formar parte del grupo Roche, se produce uno de los mayores accidentes industriales de la historia.

El viernes 9 de julio de 1976 se procede, como es habitual, a la elaboración de TCP en la fábrica Icmesa. El tanque de reacción de TCP se llena con diversos materiales iniciadores y da comienzo un proceso que finaliza de madrugada, cuando uno de los técnicos da la orden de interrumpir una destilación que no está completada. La última temperatura medida fue de 158 ºC, una situación normal ya que la temperatura de trabajo del triclorofenol está entre 150 y 160 ºC.

Finalizado el turno de noche, todos los operarios abandonan la fábrica, quedando en el interior de las instalaciones sólo el personal de mantenimiento y limpieza.

Sobre el mediodia del sábado del día 10, la brida de una válvula de seguridad del tanque de TCP estalla por una sobrepresión, causada por una reacción exotérmica (paso de estado líquido a gaseoso con desprendimiento de calor) accidental. Por la válvula se escapa una mezcla química en forma de aerosol que contiene, entre otras sustancias tóxicas, triclorofenato de sodio, sosa cáustica y disolvente.

La nube tóxica, cargada con la peligrosa dioxina TCDD, se abate principalmente sobre los municipios de Seveso, Meda, Cesano Maderno y Desio, afectando en a un total de 1.810 hectáreas de terreno.

La nube tóxica de Seveso se esparció por 1.810 hectáreas. El viento favoreció su dispersión, evitando que la dioxina alcanzara mayor índice de concentración en un espacio reducido.

Tres días más tarde de ocurrido el accidente, se observó que algunos animales pequeños (conejos, pájaros y aves de corral) habían muerto. A finales de julio ya habían muerto 3.300 pequeños animales silvestres y de granja, envenenados.

Para evitar la propagación del contaminante en la cadena trófica y alimentaria se decreta una cacería de emergencia en el entorno rural y el sacrificio de los animales domésticos. Hasta 1978, la cifra de animales sacrificados ascendió a unos 77.000 u 80.000 animales.

Seveso, Desio, Cesano Maderno y Meda fueron los cuatro municipios más perjudicados por el escape. Los análisis del suelo efectuados en estas zonas detectaron entre 0,9 µg/m2 en las zonas menos contaminadas hasta los 580,4 µg/m2 en el área más rociada por la nube, pasando por los 270 µg/m2 hallados en determinados sectores de la zona B, donde vivía el 67% de la población total evacuada.

 

Las operaciones de seguridad por parte de los directores de la compañía ICMESA y del gobierno local fueron mal coordinadas. Se tardó una semana en decir que la dioxina había sido emitida, y otra semana hasta que empezó la evacuación. Pocos estudios científicos habían demostrado el peligro de la dioxina hasta el momento, y apenas había regulaciones industriales.

Tras el accidente los entonces diez países miembros de la Comunidad Europea acordaron nuevas reglas de seguridad para las plantas industriales que utilizaran elementos peligrosos en 1982, mediante la llamada Directiva 82/501/EEC o “Directiva Seveso” que imponía duras regulaciones industriales.

Los efectos de la dioxina en el suelo persisten todavía hoy.

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