La Ley de la Inercia

La ley de la inercia, es la primer ley teorizada por Isaac Newton, un físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés. Fue el autor de los “Philosophiae naturalis prinipia mathematica”, mejor conocidos como los “principia”, donde narró la ley de la gravitación universal y constituyó las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre.

La inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento, mientras no se le aplique sobre ellos alguna fuerza, o la resistencia que opone la materia al modificar su estado de reposo o movimiento. Como consecuencia un cuerpo conserva su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme si no hay una fuerza actuando sobre él. De ser así el cuerpo dejara su estado original y tomara uno nuevo. En física se dice que un sistema tiene más inercia cuando resulta más difícil lograr un cambio en estado físico del mismo.

La primera Ley de Newton o Ley de la Inercia indica que, si un cuerpo dado no está sujeto a la acción de fuerzas, mantendrá sin cambio su velocidad (en magnitud y dirección). Esta propuesta se le debe originalmente a Galileo, pero Newton la adoptó como la primera de sus leyes para describir el movimiento de cuerpos.

Esta ley parece ser menos compleja que las otras dos, ya que no tiene una expresión matemática y además parece una derivación de su segunda ley (F = m a), ya que la aceleración de un objeto es nula (su velocidad es constante) cuando existen fuerzas actuando sobre él.

El sentido original de la primera ley de Newton es que no se necesitan fuerzas para mantener constante el movimiento de los cuerpos, sino solamente para cambiar la magnitud o la dirección de su velocidad. Mejor dicho, no es necesario que haya una fuerza para que un cuerpo se encuentre en movimiento, sino únicamente para que cambie el estado del movimiento en sí. Este enunciado resultó esencial cuando Newton y Galileo lo propusieron, pues según el conocimiento antiguo y contradictorio a este principio, respaldado sobre todo por un famoso libro de Aristóteles titulado justamente “Física”, se requiere de un “agente activo”, es decir, una fuerza, para mantener en movimiento un cuerpo, pues su “estado natural” es el de reposo.

Los pasos para la experimentación casera de esta ley son sencillos, primero se debe colocar una pelota en una superficie plana y con el suficiente espacio para hacer rodar el objeto, que debe estar completamente en reposo. A la pelota se le debe aplicar una ligera fuerza para que comience a rodar, se debe observar que rueda sin problemas, manteniendo un movimiento constante.

Luego, se debe volver a colocar el objeto en el lugar anterior y una vez más hay que aplicársele la misma fuerza, con la diferencia de que otra persona detenga la pelota.

Finalmente se podrá observar que la pelota primero tendrá un estado, se percibe que la pelota se encuentra en reposo debido a que ninguna fuerza está actuando sobre ella, pero en el momento en que se le aplica fuerza, es decir, se le da impulso, ésta cambia de posición, estado y velocidad debido a que se le aplicó una fuerza que cambió su estado, lo que constituye la Inercia.

De igual manera, cuando la pelota está en movimiento y la otra persona se interpone en su movilidad, está aplicando una fuerza y por lo tanto ésta se detiene. Esto verifica que la ley de Newton es completamente afirmativa.

En conclusión, la primera ley de Newton determina, que sí un cuerpo se encuentra en reposo, este no tendrá movimiento, hasta que se le aplique una fuerza que lo haga actuar. Asimismo, sí no se le aplica fuerza a un cuerpo con movimiento rectilíneo uniforme éste seguirá en movimiento constante.

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