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El sulfuro de hidrógeno

El Sulfuro de Hidrógeno, cuya solución acuosa es el Ácido Sulfhídrico, se utiliza para monitorización de emisiones ambientales, control de higiene industrial, traza de impurezas en analizadores y como gas de balance en algunas mezclas de gases.

Se trata de un gas incoloro, tóxico, inflamable y odorífero. Su característico olor a descomposición recuerda al de los huevos podridos, resultando fácilmente detectable incluso a bajas concentraciones. Es más pesado que el aire y se encuentra de forma natural en el petróleo o crudo no refinado, en los manantiales de aguas termales, y también en las emisiones de gases de los volcanes. Pero también es frecuente su existencia en aguas pantanosas o estancadas, desaguaderos, etc. La exposición a una gran concentración de este compuesto en un breve espacio de tiempo puede causar síntomas derivados de una intoxicación. A mayores concentraciones también puede causar irritación y daños irreversibles en los ojos, pérdida de la percepción olfativa, y hasta existen riesgos de sufrir edemas pulmonares, pérdida del conocimiento y convulsiones. En exposiciones crónicas, se han observado efectos adversos como fatiga, cefaleas, mareos, ansiedad o pérdida de memoria. A elevadas concentraciones puede resultar letal. En lo que respecta a la vegetación, este gas afecta al normal crecimiento y desarrollo de las plantas.

Como toda persona que trabaje en el medio científico y conozca los efectos nocivos de los gases, el sulfuro de hidrógeno (H2S) es uno de los que más controlados deben estar, es por eso que conviene de equipos especialistas capaces de eliminar el H2S en el ambiente.

El H2S es incoloro, muy venenoso, altamente inflamable y con un olor característico que desprenden los huevos podridos. Además, es consistentemente más pesado que el aire. Tiende a acumularse en la parte inferior de los espacios poco ventilados. Eliminar H2S es absolutamente necesario se ha producido una fuga ya que puede llegar a tener efectos letales por más de 5 minutos de exposición.

El sulfuro de hidrógeno es uno de los gases más comunes en la industria del acero y la minería. Muchas de las instalaciones siderúrgicas y de minería están utilizando actualmente los sistemas de combustión directa y se han dado cuenta recientemente de que un oxidante térmico regenerativo sería una mejor pieza de equipo cuando se considera despedido usos directos oxidantes térmicos de los costos del combustible.

Incluso, en niveles muy bajos de concentración de H2S se considera un gas mortal. La eliminación de H2S se consigue gracias a la oxidación térmica a SO2 y SO3 para su posible uso en otros procesos de la planta,  o también para poder utilizarse en otras aplicaciones como el uso de un depurador húmedo. Muchos ingenieros industriales y especialista en aplicaciones H2S han trabajado con los sistemas de oxidante que se han utilizado en el tratamiento de H2S y CS2 contaminantes. La mayoría de ellos, después de haber participado en muchos ensayos error o de calidad inferior han dedicado el tiempo en la investigación y desarrollo de productos para el diseño y la producción de oxidantes térmicos regenerativos para su depuración o eliminación.

Muchos factores limitantes tienen que tenerse en cuenta al diseñar de eliminación de H2S. Así pues, algunas de las consideraciones incluyen:  bloqueo de cualquier H2S a causa de una posible fuga en el sistema de oxidación térmica regenerativa o bloqueo de cualquier posible gas H2S mortal que se emita directamente a la atmósfera y que cause problemas de salud y de seguridad graves.

Algunas modificaciones de diseño y eliminación de H2S también pueden aparecer en relación al tipo y espesor del metal para obtener altas temperaturas de salida. Estas temperaturas deben estar por encima de los posibles niveles de condensación de subproductos, pues reducirán cualquier formación de ácido sulfúrico en el sistema de escape.

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