La evolución de las exportaciones constituye uno de los principales instrumentos para lograr un crecimiento sostenido. Los países tienen escasas herramientas para obtener recursos genuinos que les permitan expandir su base productiva y lograr un aumento de la inversión para sostener la demanda. El ejemplo de la región asiática en las últimas décadas confirma la importancia del comercio exterior en la estrategia de desarrollo y la centralidad en el aumento de las exportaciones. Las inversiones externas que constituyen la otra fuente de recursos estuvieron dirigidas al aprovechamiento de las condiciones de cada país, incluyendo la mano de obra, para consolidar un perfil exportador y obtener financiamiento genuino. La crisis de 1997 en esa región fijó los límites para impulsar la demanda a través del ingreso de capitales financieros al ofrecerles una tasa superior a la vigente en los mercados internacionales y un seguro de cambio. La convertibilidad fue una copia más sofisticada pero copia al fin de esas políticas. Brasil parecería encarar un camino similar con las reformas efectuadas por un presidente casual sin aspiraciones a la reelección como fuera Eduardo Duhalde en el 2002.

La promoción de las exportaciones nunca pareció constituir una prioridad en la política oficial, quizás por la necesidad de atender en forma simultánea objetivos contradictorios y por las limitaciones impuestas por la política interna. El ingreso de capitales financieros atraídos por una relación positiva entre la tasa de interés y el ajuste cambiario diseñado para reducir la inflación no coadyuvó a mejorar la competitividad de las exportaciones. La eliminación de las retenciones y la simplificación de procedimientos fueron un aliciente importante, aunque no suficiente, para mejorar las expectativas del sector exportador. Brasil, a pesar de sus problemas, ha logrado resultados que se traducirán a corto plazo en una recuperación más sólida y una mejor inserción en la economía internacional.

THE EXPORTS: STRATEGY OF DEVELOPMENT.

The evolution of the exports constitutes one of the principal instruments to achieve a supported growth. The countries have few tools to obtain genuine resources that allow them to support the demand. The example of the Asian region in the last decades confirms the importance of the exterior trade in the strategy of development and the focus in the increase of the exports. The external investments that constitute another source of resources were directed the utilization of the conditions of every country, including the workforce, to consolidate an exporting profile and to obtain genuine financing. The crisis of 1997 in this region fixed the limits to stimulate the demand across the revenue of the financial capitals on having offered them a rate superior to the in force one on the international markets and an insurance of change. The convertibility was a copy more sophisticated, but a copy to the end of these policies. Brazil would seem to face a similar way with the reforms effected by a chance president without aspirations to the reelection since was Eduardo Duhalde in 2002.

The promotion of the exports never seemed to constitute a priority in the official politics, probably for the need to attend in simultaneous form to contradictory aims and for the limitations imposed by the internal politics. The revenue of the financial capitals attracted by a positive relation between the rate of interest and the exchange adjustment designed to reduce the inflation did not contribute to improving the competitiveness of the exports. The elimination of the retentions and the simplification of procedures were an important inducement, though not sufficient to improve the expectations of the exporting sector. Brazil, in spite of his problems, has achieved results that will be translated in the short term in a more solid recovery and a better insertion in the international economy.

GATAS MAXIMILIANO.

Regimen Aduanero.

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