Balanza comercial Argentina

La balanza comercial de un país refleja los pagos y cobros que se derivan del comercio de mercancías. Incluye las importaciones y exportaciones exclusivamente, no contemplado la prestación de servicios entre países, la inversión o el movimiento de capitales. Esta balanza forma parte de una mayor, la balanza de pagos, la cual es la relación entre el dinero en concreto que un país gasta en el resto de los países y, lo que el resto de los países gasta en el país de referencia.

Las importaciones restaran en la balanza, y son los bienes y servicios comprados en el extranjero para consumo local. Las exportaciones, por su parte, sumaran en la balanza y es todo lo producido localmente para consumo externo. El saldo de la balanza comercial podrá arrojar dos resultados: superávit, cuando las exportaciones superen a las importaciones o déficit, cuando se dé lo opuesto.

Con lo que respecta a Argentina, el país paso en los últimos dos años del superávit al déficit. Después de registrar un superávit de casi 2000 millones de dólares en 2016, la balanza comercial argentina cerró el año pasado con 8471 millones de dólares de déficit (según datos del Indec). Los datos muestran un aumento del 0,9 % respecto a los ingresos generados por las exportaciones, pero un crecimiento del 19,7 % en el valor de las importaciones. El resultado negativo fue respuesta al salto que dieron las importaciones (aumento porcentual del 16,7 interanual) y a la caída de las exportaciones (baja del 2,4 interanual), siendo este proceso observado durante el transcurso del 2017 motivado por la apertura comercial y el atraso cambiario. Otro factor a considerar es la recuperación de la actividad domestica junto con el persistente estancamiento de la economía global, lo cual dinamizo las importaciones y freno el avance de las exportaciones.

Como bien se puede observar en el gráfico, haciendo un desglose rubro por rubro, el año pasado cayó el valor generado por las ventas de productos primarios y el de manufacturas de origen agropecuario. Por su parte, hubo un aumento en las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) y de combustibles y energía, pese a la caída de los precios. En cuanto a las MOI se advierte que, su incremento es explicado en un 85% por cuatro productos: pick-ups, aluminio, tubos sin costura y oro.

Entre las importaciones, el salto más grande de valor lo dieron los vehículos con más de un 40 por cierto, explicado fundamentalmente por la débil actividad económica de Brasil que ante la poca demanda interna se volcó hacia la exportación del sector automotriz. Más allá de esto, en todos los rubros se observaron subas de dos dígitos porcentuales.

Desde el Gobierno, más precisamente desde la Secretaria de Transformación Productiva, destacaron ciertos puntos que explican parcialmente el resultado del rojo comercial del año pasado. En cuanto a las importaciones, hablan de un “proceso virtuoso” reflejado en el aumento de las compras de bienes de capital y de reequipamiento tecnológico diferido por el cepo que rigió hasta el cambio de Gobierno.

Señalan también, a la industria automotriz y los productos primarios. Sobre el primer sector, destacan que está en marcha un proceso de reconfiguración hacia los utilitarios, que se discontinuaron los autos chicos y, el impacto del mal año de Brasil. Con lo que respecta al campo, señalan la caída en los precios de los productos primarios y el hecho de que, por el proceso de baja gradual de retenciones, el año calendario de producción agropecuaria se corrió a enero del 2018.

Consultados fueran distintos especialistas sobre la estrategia a adoptar para incrementar las exportaciones, coincidieron en que de las 25 principales economías importadoras Argentina tiene buen intercambio comercial con seis o siete, entre las que sobresalen Estados Unidos, Alemania, China y Japón. Sin embargo, hay mercados muy dinámicos los cuales se podrían aprovechar, países como Emiratos Árabes, Singapur, Indonesia, Vietnam y Turquía son los apuntados. Por su parte, se llegó a un estimativo de lo que será el déficit comercial de la balanza para el año 2018, lo que se calcula arrojara un saldo en rojo de once mil millones de dólares aproximadamente.

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