La historia de este característico atractivo turístico y Patrimonio de la Humanidad Cordobés nos cuenta que entre el año 1599 (llegada de la orden) y 1767 (sucede su expulsión por Real Cédula de Carlos III de España) la Compañía de Jesús generó un sistema espiritual-cultural, productivo y espacial único en América Latina, que influyó en el desarrollo de la cultura, lo económico y en el territorio de la provincia.

Para generar ingresos y sostener la economía de las misiones, se ha generado un sistema de estancias, que son establecimientos rurales característicos de la historia de Córdoba. Las estancias jesuíticas fueron seis: Caroya (1616), Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643), La Candelaria (1678) y San Ignacio (1725).

Siendo testimonios jesuíticos y al ser reconocidos por su valor histórico, cultural y por sobre todo patrimonial, la UNESCO los ha inscripto en la Lista de Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, bajo la figura de serie de conjuntos.

LA MANZANA JESUÍTICA

La Manzana Jesuítica personifica la fe inquebrantable al ser una obra maestra arquitectónica del hombre y combinar la valoración, superación y espiritualidad del ser humano.

La importancia de la Manzana Jesuítica radica en que en ella se encuentra el Colegio Nacional de Monserrat que todavía mantiene su funcionamiento, la sede del antiguo rectorado de la Universidad de Córdoba que se ha convertido actualmente en museo, la Biblioteca Mayor de la Universidad Nacional de Córdoba, la Residencia, la Capilla Doméstica y la Iglesia de la Compañía de Jesús que aún hoy ofrece misa y es reconocida como una de las iglesias más importantes de la ciudad.

La Manzana Jesuítica se encuentra ubicada en la Ciudad de Córdoba Capital, circundada por las calles Av. Vélez Sarsfield, Caseros, Obispo Trejo y Duarte Quirós, en pleno centro de la ciudad.

Estancia Caroya

Conserva la estructura colonial con modificaciones que se han realizado a principios del siglo XIX. Otro rasgo distintivo es que su estructura edilicia manifiesta rasgos arquitectónicos propios de los siglos XVII, XVIII y XIX, marcados por las distintas etapas de la historia de la estancia. Fue una casa de veraneo para estudiantes tales como Nicolás Avellaneda, y también fue la primer fabrica de armas blancas del país.

Ubicada a 44 km al norte de la ciudad de Córdoba por ruta nacional 9, organizada por la Compañía a partir de 1616. Comprende la capilla y la casa residencia.

Estancia Jesús María
Estando a 4 kilómetros de estancia Caroya, vale la pena la visita a la estancia Jesús María. En 1941, la Comisión Nacional de Museo y Monumentos y Lugares Históricos declara a la estancia Monumento Histórico Nacional  Se encuentra al noroeste de la planta urbana de la ciudad de Jesús María, 4Kms. al norte de la Estancia Caroya, siguiendo la Ruta Nacional N.º 9.

Estancia Santa Catalina

La más grande de todas las estancias jesuíticas de Argentina y gran centro de producción agropecuaria con miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular, además de obraje con telares y aparejos, herrería, carpintería, batán (bastidor oscilante de telar) y 2 molinos. Fue declarada Museo Histórico Nacional (1941), pero para poder visitar y recorrer la estancia y los soleados patios hoy es necesario pedir permiso a los propietarios actuales de la estancia.

Estancia La Candelaria
Estancia La Candelaria llegó a tener cerca de 300 mil hectáreas, que se dedicaban exclusivamente a la ganadería para destinar al Alto Perú. A raíz de la expulsión de los Jesuitas y con el paso del tiempo ha tenido distintos dueños. En el año 1978 la provincia de Córdoba restauró 9parte de la estancia, entre estas restauraciones se incluye la capilla. Se puede visitar de lunes a domingo, durante el día, y hay guías que nos permiten el acceso a la Capilla.

Estancia Alta Gracia

Como en la historia de las estancias jesuíticas el turismo religioso toma protagonismo, tal es el caso de La ciudad de Alta Gracia que fue construida “abrazando la fe” junto a su famosa estancia jesuítica, que se encuentra frente a la plaza principal. Su templo pasó a ser la parroquia Nuestra Señora de la Merced y forma parte de la actual vida religiosa de la zona.

En lo que fue la antigua estancia, hoy se encuentra el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers, de visita imprescindible para conocer y disfrutar en su totalidad de este patrimonio mundial y de Córdoba.

 

 

 

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