La mayoría de los accidentes en el trabajo ocurren por una mala organización del mismo, sin ninguna duda los accidentes de trabajo aumentan notablemente los costos de cualquier actividad productiva, representan para las empresas pérdidas de personas (temporal o permanentemente), tiempo, equipos, dinero, etc.

Los accidentes de trabajo implican, en lo que se refiere al trabajador, pérdida de su trabajo, atención sanitaria, disminución de los ingresos económicos. Para las empresas supone costos humanos y económicos. El costo humano está formado por las pérdidas de recursos económicos, que se producen cuando los trabajadores son apartados de su actividad por los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. Los costos económicos derivan de la disminución de beneficios económicos, que se calculan en base al costo de la acción preventiva y de los daños.

Los costos de un accidente son de dos tipos: directos e indirectos. Los costos directos son aquellos que cubre generalmente la ART y por lo tanto son recuperables. Aunque hay que tener en cuenta que un accidente produce efectos adicionales que también cuestan dinero y que la mayoría de las veces no son recuperables. Son ejemplos: el seguro, por los prestadores médicos, compensaciones económicas, gastos por rehabilitación, prótesis, traslados, que pueden determinarse con mayor facilidad. Los costos indirectos, en promedio según las estadísticas pueden llegar a ser de una a veinte veces más que los costos directos. Se hallan determinados por:

– Producción y utilidades perdidas debido a la ausencia del accidentado si no es posible reemplazarlo.

– Tiempo y producción detenida por otros obreros que alteran su trabajo para atender al accidentado.

– Menor rendimiento del accidentado luego de su reingreso a su puesto de trabajo.

– Tiempo invertido por supervisores y jefes mientras se ayuda al lesionado, se investigan las causas del accidente, preparan informes y ordenan las reparaciones, limpieza y restauración de los procesos de producción.

– Gastos extras por trabajos de sobre tiempo debido a retrasos en la producción, ocasionados por el accidente.

– Costo del tiempo dedicado a primeros auxilios y otros costos médicos no asegurados. – Costo de los daños materiales, equipos, maquinarias o instalaciones.

– Menor producción debido al menor rendimiento del nuevo trabajador.

– Pérdidas debidas a entregas retardadas.

El problema radica en que estos costos indirectos son muy difíciles de cuantificar. Evaluando la nueva legislación (Ley 24557), nos podemos dar cuenta que las prestaciones dinerarias realizadas por las A.R.T, cubren solamente los costos directos, que frente a un accidente de trabajo grave solo, representaría el 25% o menos del costo total del mismo. Cabe mencionar que las prestaciones en especie son según el Art. 20: 1. Asistencia médica y farmacéutica. 2. Prótesis y ortopedia. 3. Rehabilitación. 4. Recalificación profesional. 5. Servicio funerario. La conclusión que podemos sacar es que la mentalidad general respecto a los accidentes es principalmente correctiva, en vez de preventiva. Generalmente se pone mayor énfasis en los efectos y no en las causas que produjeron ese accidente. Por dicha razón, la implementación de un Programa de Seguridad es sumamente importante para poder, en primera instancia, detectar los posibles riesgos que podrían generar accidentes y, en una segunda instancia, investigar los accidentes e incidentes ocurridos, para poder, de ellos, aprender y evitar su repetición.

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